miércoles, 2 de mayo de 2012

El origen de nuestro cerebro


¿Cómo ha evolucionado el cerebro desde sus orígenes?

La ciencia explica el origen del universo con una gran explosión conocida como “Big Bang”, que creó materia subatómica con una temperatura inicial de unos 100.000 millones de grados centígrados. Conforme el universo se iba enfriando, comenzaron a formarse partículas estables, protones y neutrones que formaron el núcleo de los átomos. Los protones atraparon partículas más pequeñas de carga negativa, electrones, y a partir de estos átomos se formaron todas las estrellas y planetas. A partir de los átomos del planeta Tierra se originó la vida.

De ése momento nos separan aproximadamente 15.000 millones de años, a lo largo de los cuales las especies que fueron surgiendo tuvieron que adaptarse al medio para sobrevivir, desarrollando los órganos más útiles y atrofiando los menos utilizados. Para evitar una superpoblación que consuma todos los recursos del planeta, la naturaleza selecciona las especies mejor adaptadas a su medio y extingue las demás. Es lo que Darwin denominó “selección natural”.

Los primeros fósiles conocidos de un animal con cerebro son de hace unos 500 millones de años. Se trata de los restos de un pez sin mandíbulas que presentaba el patrón que continuó como modelo a lo largo de la evolución, desde los peces, anfibios, y reptiles, hasta llegar al hombre, pasando por siguiendo por las aves y los mamíferos, y constituido por medula espinal, tronco del encéfalo, di encéfalo y en ocasiones, corteza cerebral. La diversidad de cerebros a lo largo de toda la escala evolutiva tiene como base ése patrón básico y partiendo de él se han derivado especializaciones adaptadas a los diferentes medios.

La evolución de los mamíferos presenta una revolución con respecto a esta línea central que ha partido siempre de cerebros no especializados por dos aspectos: La nueva organización que adquirió el cerebro hizo que su crecimiento dejara de producirse de manera lineal como en los cerebros primitivos, sino que  comenzó el contacto de la parte posterior de la corteza cerebral con la parte anterior del cerebelo, por lo que desapareció por primera vez la exposición del tronco del encéfalo, por quedar recubierta por ambas estructuras. Además de esto, en un espacio de algo más de 2 millones de años, el hombre ha aumentado el tamaño de su cerebro en poco menos de un kilo, pasando de cerebros de 500 gramos a cerebros de 1.400 gramos de peso. El estudio de los restos fósiles recopilados a lo largo de la historia nos han permitido comprobar que desde los antecesores del hombre, los Autralopitecinos, con un volumen cerebral medio de entre 400 cc y 460 cc dependiendo de la especie, el cerebro aumentó unos 250-350 cc en el Homo Habilis, quedando con un volumen cerebral medio de unos 700-750 cc. En el Homo Erectus, el volumen cerebral alcanzó los 900 cc, hasta llegar a los 1.400 cc con el Homo Sapiens.

Gracias a estos dos aspectos revolucionarios de la evolución del cerebro mamífero, su nueva organización y considerable aumento de tamaño, nació la capacidad de flexibilidad a la hora de adoptar diferentes opciones de respuesta frente a un estímulo determinado, es decir, la inteligencia. Para que se produjeran estos cambios en el cerebro en cuanto a organización y tamaño tuvo que producirse una serie de procesos que incluyeran diversos factores, como el comienzo de postura erguida que permitió desplazarse con dos extremidades, la construcción y utilización de herramientas, la adquisición del lenguaje o agrupaciones sociales para colaborar en materia de agricultura y ganadería.

Se considera que el comienzo del crecimiento del cerebro de los homínidos y sus primeros cambios adaptativos comenzaron hace unos 5 o 6 millones de años en el contexto específico de un determinado medio ambiente, el paso de la selva húmeda a la árida sabana. La temperatura ambiental de la sabana y los métodos de caza primitivos, pudieron ser también uno de esos factores, junto a otro de vital importancia: Los dedos pulgares oponibles al resto, factor clave en el desarrollo de la creatividad del ser humano.

No podemos saber a ciencia cierta si la evolución del cerebro humano ha finalizado o no. El progreso cultural humano ha acontecido rápidamente y sin embargo nuestro cerebro es similar al del hombre de hace 50.000 años, por lo que podríamos pensar que estamos genéticamente programados. Pero en la biología no hay lugar para concebir una evolución humana finalizada, ya que se siguen dando las condiciones necesarias para continuar evolucionando, la variabilidad genética y la selección natural.

En los tiempos modernos, los conceptos de “adaptación” y “adaptabilidad” se han definido como inversamente proporcionales. A mayor adaptación de un animal a su medio ambiente, menor es su capacidad evolutiva de adaptación a un nuevo ambiente si se produjera un cambio en su entorno original. No podemos determinar cómo será nuestra especie en un futuro, pero lo que no podemos poner en duda es que sólo sobreviviremos si conseguimos adaptarnos a nuestro medio y a sus variaciones.


“La evolución ha ido avanzando hacia la cumbre de la complejidad y, tanto si nos gusta como si no, la cumbre en estos momentos somos nosotros. De nosotros depende que la evolución continúe produciendo formas más complejas en el futuro. Podemos ayudar a hacer que este mundo sea un lugar más increíble que nunca o acelerar su retorno al polvo inorgánico.”
Mihály Csíkszentmihályi. Psicólogo, sociólogo y antropólogo.


Este patrón donde solo sobrevive la especie que se adapta al medio se puede trasladar al mundo empresarial. La manera de comunicarse, de comprar o exigir están sufriendo un cambio muy importante. En el futuro solo sobrevivirán las empresas que hayan conseguido adaptarse de la mejor manera a estos cambios, ¿estás dispuesto a desaparecer?. Entra en http://www.evemsos.com y utiliza nuestros servicios de Redes Sociales, Marketing, Diseño, Publicidad, Páginas Web y mucho más.


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