¿Qué son los tics?
Uno de los trastornos infantiles y de la adolescencia son
los tics, movimientos o vocalizaciones que se producen de forma súbita y
recurrente, sin ser rítmicos ni tener ningún tipo de propósito.
Por su naturaleza, los tics pueden ser motores o fónicos.
Los tics motores se caracterizan por movimientos o contracciones musculares,
mientras que los tics fónicos son aquellos que ocasionan vocalizaciones,
gritos, gruñidos o sonidos guturales. Ambos pueden ser simples o complejos:
- Tics motores simples: Movimientos aislados, bruscos y breves, como por ejemplo, el parpadeo exagerado o las muecas faciales involuntarias.
- Tics motores complejos: Movimientos coordinados y complicados que parece que tengan el propósito de realizar una acción, aunque no es así.
- Tics fónicos simples: Ruidos y sonidos primitivos, como aspirar por la nariz, o aclararse la garganta.
- Tics fónicos complejos: Emisión involuntaria de palabras o fragmentos de palabras.
Aunque el origen cierto de los tics no se ha podido
determinar, existen varias hipótesis al respecto, como el exceso de dopamina en
el organismo, o hipersensibilidad a ella, funcionamiento defectuoso de los
ganglios basales del cerebro o malfuncionamiento en la transmisión nerviosa.
Hay hipótesis que apuntan a un factor genético en la aparición de los tics, ya
que el hecho de que exista una mayor prevalencia en niños que en niñas, parece
atribuir cierto papel a la testosterona.
Sobre las causas psicológicas se tienen más certezas y se
atribuyen los tics al contexto y a factores de aprendizaje. Los tics se
preceden generalmente de una sensación de necesidad de realizar el movimiento
que genera tensión psíquica en el individuo y que sólo se alivia al manifestar
el tic. Se pueden suprimir de manera voluntaria, pero a costa de un gran
desgaste de energía interna y provocando una gran tensión e incomodidad hasta
que finalmente son liberados. Generalmente, los tics aumentan en situaciones de
estrés, durante momentos de gran concentración y cuando se fija en ellos la
atención de la persona que los padece, ya que al intentar inhibirlos se genera
una gran tensión emocional que sólo se libera cuando se produce el tic. Ante
actividades absorbentes que requieren concentración y atención selectiva en una
tarea específica, que no generan ansiedad y en situaciones de calma y
tranquilidad, suelen atenuarse, pero es probable que se manifiesten de forma
brusca cuando ésta cede. Normalmente desaparecen durante el sueño.

Principalmente, hay tres tipos de trastornos de tics:
- Trastornos de tics transitorios: Presencia de vocalizaciones y movimientos simples o múltiples que aparecen varias veces al día, casi cada día durante por lo menos cuatro semanas, pero no más de 12 meses consecutivos, causando un notable malestar o un deterioro social, laboral o de otras áreas importantes de la actividad del individuo que lo padece.
- Trastornos de tics motores o vocales crónicos: Tics de tipo motor o vocal, pero no ambos al mismo tiempo. Aparecen con la misma frecuencia que los transitorios, pero durante un periodo de tiempo de más de un año, sin un periodo libre de tics superior a tres meses consecutivos. Los tics motores se caracterizan por movimientos o contracciones musculares, mientras que los tics vocales son aquellos que ocasionan vocalizaciones, gritos, gruñidos o sonidos guturales.
- Síndrome de Guilles de la Tourette o Trastorno de tics múltiples motores y fonatorios combinados: Es un trastorno neurológico que se caracteriza por la existencia de tics motores múltiples y tics vocales, de manera simultánes o no. Estos tics pueden acompañarse de palabras y frases inapropiadas. Aunque la causa fundamental es desconocida, algunas investigaciones sugieren que hay una anormalidad en los genes que hace que se afecte el metabolismo de los transmisores cerebrales como dopamina, serotonina, y noropinefrina.
Algunos personajes célebres que padecieron Sindrome de
Guilles de la Tourette fueron Napoleón, Moliere, Pedro el Grande, Samuel
Johnson, Mozart (que además de sus tics motores, escribía garabatos, lo
que se conoce como coprografia) y el escritor francés André Malraux.
El hecho de hacer terapia no permite detener los tics,
pero un terapeuta puede ayudar a los niños y adolescentes a hablar sobre sus
problemas, afrontar mejor el estrés y aprender técnicas de relajación.
Por su prevalencia, los tics pueden ser transitorios o
crónicos. En general, la mitad de los casos de tics nerviosos, desaparecen
solos durante la etapa adolescente. Las formas duraderas de esta disfunción,
son las que normalmente están ligadas a conflictos familiares. No existe ningún
tratamiento avalado por las pruebas para la eliminación de los tics, pero
frecuentemente se recurre al tratamiento farmacológico, normalmente con haloperidol,
y otros neurolépticos que disminuyen la frecuencia de los tics, disminuyendo la
actividad de dopamina en el cerebro, o a la técnica de la inversión del hábito,
consistente en sustituir el tic por otro hábito más deseable.
"El verdadero combate empieza cuando uno debe luchar
contra una parte de sí mismo. Pero uno sólo se convierte en un hombre cuando
supera estos combates.” André Malraux
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