¿Qué
son las disfunciones sexuales y cuáles son las características de los
trastornos del deseo sexual?

Para que una disfunción sexual sea considerada como tal a
nivel de diagnóstico, además de no deberse a un problema orgánico, es necesario
que se cumplan cuatro criterios:
- La persona que la padece es incapaz de participar en la relación sexual tal como desearía.
- La disfunción sexual se presenta frecuentemente, pero puede que no ocurra en algunas ocasiones.
- La disfunción sexual debe estar presente al menos durante seis meses.
- El disfunción sexual no se atribuye a ningún trastorno mental, del comportamiento, físico o a un tratamiento farmacológico.
Las diferentes disfunciones sexuales se clasifican en
función de en qué fase de la actividad sexual se produzcan, diferenciándose
entre trastornos del deseo o excitación sexual, trastornos durante el acto
sexual (meseta), trastornos orgásmicos y trastornos sexuales por dolor. Hoy nos
ocuparemos de los trastornos del deseo sexual.
El deseo o excitación sexual comienza en nuestro órgano
sexual más importante, el cerebro, donde se producen los pensamientos, imágenes
y sensaciones que activan o inhiben nuestro deseo sexual y nos predisponen a
tener un encuentro sexual placentero. El deseo sexual en su funcionamiento
normal está relacionado con dos centros cerebrales, el del placer y el del
dolor y en función de la situación en la que nos encontremos aparece o
desaparece. Entre los trastornos del deseo sexual encontramos principalmente dos
tipos de disfunciones:
- Deseo
sexual hipoactivo: Se entiende como deseo sexual
hipoactivo la ausencia o deficiencia de fantasías sexuales y de interés por
mantenerlas que se da de forma recurrente.

Algunos estudios al respecto también avalan la llamada “hipótesis
de las monoaminas” para explicar los trastornos del deseo sexual. Esta
hipótesis consiste en que sustancias como la serotonina, la dopamina y la epinefrina
(adrenalina) interactúan en los receptores nerviosos con las hormonas. Cuando un
exceso de serotonina influye en los receptores de testosterona disminuyendo su
transmisión y por tanto inhibiendo el deseo sexual, ya que la testosterona es
la principal hormona implicada en el deseo sexual tanto en hombres como en
mujeres.
- Trastorno
hipersexual: Se define como una actividad sexual
exagerada y fuera de control, que presenta el mismo comportamiento que
cualquier adicción, es decir, interfiere en la vida diaria de la persona que lo
padece a nivel personal, familiar o laboral, extendiéndose incluso al ámbito
social en forma de conductas de riesgo para alcanzar sus objetivos.
La característica principal de esta disfunción sexual es
la presencia de sentimientos persistentes de congestión genital y demás signos
físicos de estimulación sexual ya esté o no presente un estímulo que los
provoque. Ésa excitación sexual lleva a la persona que lo padece a una actividad
sexual continua, ya sea por sí mismo o en pareja si se da el caso, buscando
disminuir la sensación de congestión, aunque ésta no remite con el orgasmo.
En base a la “hipótesis de las monoaminas”, el trastorno
hipersexual se explica porque cuando un exceso de dopamina influye en los
receptores de testosterona, incrementa su transmisión favoreciendo el deseo
sexual y a su vez provocando la deshinibición de la conducta hipersexual.
A menudo, las personas que padecen ambas disfunciones,
tanto deseo sexual hipoactivo como trastorno hipersexual, son conscientes de
que su conducta sexual no entra en los parámetros de conducta sexual normal o
“adecuada”, pero achacan su trastorno a factores externos. Es importante que
visitemos a un especialista en caso de creer que podemos sufrir uno de estos
trastornos, ya que solucionarlos es posible, pero partiendo siempre de un
diagnóstico adecuado.
“Cada
cosa que yo hago y cada cosa que decido dejar de hacer está motivada por un
deseo, pueda yo identificarlo o no”. Jorge Bucay
Síguenos en twitter @sobremicerebro
Creado por: @CM_Cuellar @CM_Furio
No hay comentarios:
Publicar un comentario