martes, 27 de diciembre de 2011

La risa en el cerebro

¿Por qué reír nos hace sentir bien?



En algunos estudios de Charles Darwin se señalaba que la base evolutiva de la risa tiene por función la expresión social de felicidad y que esto otorga una ventaja de supervivencia cohesiva para el grupo, ya que actúa como una especie de "señal social". Es mucho más probable reír en un entorno social que cuando se está solo, ya que la risa es un signo de pertenencia a un grupo, que indica aceptación e interacciones positivas.

La risa forma parte de la conducta humana controlada por el cerebro y se produce como reacción biológica en diversas situaciones, dotando de contexto emocional las conversaciones. Forma parte del sistema cerebral de recompensas y genera placer, dado que libera endorfinas, los analgésicos naturales del cuerpo. Popularmente se hace referencia a los efectos beneficiosos de la risa en la salud y esto se debe a que durante la risa, algunos indicadores del estrés disminuyen, ya que se reduce la producción de hormonas que lo causan, los músculos se relajan, la presión sanguínea se reduce y la absorción del oxígeno en la sangre aumenta.


Cuando percibimos a través de nuestros sentidos algo que nos impulsa a reír, se activan la corteza auditiva y la amígdala, estructura esencial para el procesamiento emocional de las señales sensoriales, ya que recibe proyecciones de todas las áreas de asociación sensorial.


Aunque estas estructuras se activan bilateralmente, en el hemisferio derecho se observa un papel especial en los procesos requeridos para la comprensión del humor, sin diferenciar a través de qué sentido percibimos el factor humorístico.


La risa tiene la propiedad de liberar energía negativa del organismo. Esto se debe a que el mecanismo que acciona la risa se localiza en la zona pre-frontal del córtex cerebral, la parte más evolucionada del cerebro y encargada de procesar todas las secuencias de acontecimientos y de establecer relaciones entre distintas actividades y sus consecuencias y donde reside la creatividad. Un segundo después de comenzar a reir, el córtex cerebral libera impulsos eléctricos negativos, lo que provoca que el cerebro active la segregación de endorfinas como la encefalina, sustancia capaz de aliviar el dolor y mantener el equilibrio entre el tono vital y la depresión.


La risa limita también la producción de una hormona llamada cortisol, responsable del estrés, y libera dopamina en el cerebro, un neurotransmisor asociado a la agilidad mental al mejorar las conexiones neuronales.


En cuanto a la expresión de la risa, las zonas cerebrales implicadas varían en función de si es la risa voluntaria o espontánea:
  • Durante la risa voluntaria, que implica movimientos faciales voluntarios, se estimulan áreas relacionadas con las funciones motoras, como son la corteza motora primaria, la corteza premotora y el opérculo frontal.
  • Durante la risa espontánea o involuntaria, se estimula el sistema límbico, centro cerebral procesador de las emociones, y las dos estructuras dentro de él implicadas en la producción de la risa: la amígdala y el hipocampo. Puesto que la amígdala participa también en el sistema formador de memorias, todo aquello relacionado al humor se recuerda fácilmente.

Se encuentran variaciones respecto a la risa en función del género: Aunque tanto en hombres como en mujeres, las áreas activadas ante un estímulo humorístico son las mismas, el centro de recompensa de las mujeres ante dicho estímulo es más activo que el de los hombres. En cuanto a la expresión de la risa, al igual que ocurre con el habla, las mujeres ríen en un tono más agudo que los hombres y su risa tiende a ser más cantarina, mientras que la de los hombre es más semejante a un bufido o un gruñido.

Se han diferenciado varios tipos de risa en función de los músculos faciales y adicionales implicados en ella: Hay risa nerviosa, en forma de carcajada, risa malvada, histérica, tímida, de chasquido, despectiva, desesperada…Pese a que todas las risas son contagiosas y la risa en sí misma provoca la misma respuesta en otras personas, la sonrisa es la más contagiosa de todas. La sonrisa puede considerarse como una forma suave y silenciosa de risa y suele aparecer a las seis semanas de vida, constituyendo el primer lenguaje del ser humano y evolucionando posteriormente a conducta emocional.


La risa no está restringida a los humanos. Existe la risa animal, y no sólo en los primates, sino también en otros animales como perros y ratas, que emiten sonidos similares a la risa de los bebés. Esto se debe a que el sistema límbico, que maneja la risa, es una de las partes menos evolucionadas del cerebro humano y la compartimos en cierta medida con animales inferiores.


Además de  conocer cómo actúa la risa a nivel cerebral, es necesario saber que los estudios realizados sobre el tema tienen repercusiones importantes en la investigación médica: Determinando qué áreas cerebrales están implicadas en la respuesta del cerebro al humor y a la risa, fue posible conocer que las personas en estado vegetativo tienen la capacidad de experimentar emociones positivas y sentir placer, ya que las áreas cerebrales implicadas en estos procesos se activaron ante juegos humorísticos de palabras.



“El día peor empleado es aquél en que no se ha reído”. Chamfort 


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1 comentario:

  1. "Es mucho más probable reír en un entorno social que cuando se está solo", excepto si se tiene internet y ve un montón de humoradas.

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