domingo, 2 de diciembre de 2012

¿Cuáles son los trastornos de la excitación sexual?


Entre las disfunciones sexuales, que como ya hemos visto son alteraciones que se producen en el desempeño sexual normal de una persona, encontramos trastornos de la excitación sexual, caracterizados por producirse en la segunda fase de las cuatro que componen la respuesta sexual humana, la meseta.

Los principales trastornos de la excitación sexual suelen contemplarse como propios del género masculino, aunque por supuesto, este tipo de trastornos ocurren también en mujeres, sólo que son menos conocidos. Entre ellos nos encontramos:

-          Trastorno de erección: El trastorno de erección, también más conocido como disfunción eréctil, se da en los hombres y es la incapacidad para mantener una erección suficiente para consumar la penetración y mantenerla durante toda la actividad sexual, produciendo además un malestar significativo en la persona que lo padece. Para que el trastorno de erección se considere como una disfunción sexual, es necesario que se mantenga por un periodo mínimo de seis meses y que no se deba a otra causa, como por ejemplo el consumo de sustancias.

Las causas más comunes de la disfunción eréctil son psicológicas, pero también puede ocurrir que se deba a causas biológicas. Aunque es necesario un correcto funcionamiento fisiológico para que se produzca y mantenga la erección, varias regiones cerebrales están involucradas en aspectos importantes de la función sexual. Por ejemplo, muchas neuronas hipotalámicas tienen conexiones con las regiones espinales responsables de la erección y los núcleos paraventriculares tienen conexiones con los centros espinales. En el cerebro se localiza todo el control del eje hipotálamo-hipófisis-gonadal, fundamental en el correcto funcionamiento, tanto de la excitación como del mantenimiento de la misma. Diversos estudios han observado que la disfunción eréctil es más frecuente en personas con lesiones frontales y temporales respecto a personas con las lesiones parietales y occipitales. Las conexiones entre estructuras cerebrales anteriores y comportamiento sexual son numerosas. Por motivos fisiológicos, la incidencia de los trastornos de erección aumenta conforme avanza la edad.

-          Trastorno de la excitación sexual femenina: Se conoce como trastorno de la excitación sexual femenina la incapacidad para obtener o mantener la respuesta de lubricación propia de la fase de excitación durante toda la actividad sexual. Al igual que ocurre en el trastorno de erección, produce malestar a la persona que lo padece. Entre estos trastornos de la excitación sexual se incluyen, entre otros, la falta o la disminución de la lubricación vaginal, reducción de la sensibilidad del clítoris o de los labios o  ausencia de relajación de la musculatura lisa vaginal.

Las causas de este trastorno son un incorrecto procedimiento en la estimulación sexual, cuando la liberación de acetilcolina provoca que señales parasimpáticas dilaten las arterias de los tejidos eréctiles. Estas señales parasimpáticas, también se dirigen a las glándulas de Bartolino, situadas bajo los labios menores, para provocar la secreción de moco lubricante, necesario para facilitar el coito y una sensación satisfactoria durante el mismo. La incidencia de este trastorno también aumenta con la edad, ya que la disminución de los niveles de estrógenos en algunas etapas como la menopausia, puede propiciar su aparición.

Otro de los conocidos trastornos de la excitación sexual femenina es el vaginismo, que tiene origen psicológico ya que se trata en realidad de una fobia que produce una contracción excesiva de la musculatura pubo-coccígea.

-          Síndrome de la excitación genital persistente en la mujer: Es un estado de excitación genital continuado e incontrolable que puede durar días, semanas o meses y que aparece sin motivación previa ni deseo sexual consciente. Culminar una relación sexual no alivia este estado.

Aunque las causas de este síndrome no están totalmente dilucidas, los estudios parecen indicar como posible causa la alteración de los nervios sensoriales que inervan los genitales femeninos y el nervio dorsal del clítoris, que podrían enviar señales sensoriales erróneas. También se postula como posible causa una excesiva producción de testosterona o una malformación en las raíces arteriales del clítoris.


A menudo, las personas que padecen alguno de este tipo de trastornos de la excitación sexual sienten vergüenza por considerarse fuera de la normalidad, cuando en realidad este tipo de patologías son más comunes de lo que podamos pensar, por lo que debemos acudir a un especialista para, tras el diagnóstico, tratar de solucionarlos y comenzar a vivir una sexualidad plena.

“El deseo adquiere sentido cuando soy capaz de transformarlo en una acción”. Jorge Bucay

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1 comentario:

  1. Me encanta el blog y twitter. Muy interesante. Sigo ambos:)

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