¿En qué consiste el INSOMINIO, uno de los trastornos del
sueño más comunes?
El porcentaje de personas que padecen problemas de alteraciones
del sueño es muy significativo, pero muy pocos casos son los que están
correctamente diagnosticados y tratados.
Se considera como un trastorno del sueño a cualquier tipo
de dificultad relacionada con el hecho de dormir, incluyendo todas aquellas
dificultades para conciliar el sueño o mantenerlo, dormirse en momentos
inapropiados, tiempo de sueño total excesivo o conductas consideradas como anormales
en relación con el sueño. Hay una gran variedad de trastornos del sueño
catalogados, entre los cuales destaca por su elevada incidencia en la población
el insomnio, que afecta especialmente a mujeres y ancianos.
El insomnio es un trastorno del sueño que consiste en la
incapacidad para dormir, ya sea por la dificultad para conciliar el sueño o
disminución de su calidad, despertares frecuentes durante la noche o acortamientos
del sueño. El insomnio puede producirse como consecuencia de otro trastorno o
enfermedad, pero en la mayoría de los casos suele ser independiente de otros
problemas de salud, en cuyo caso recibe el nombre de insomnio primario o
ideopático.
Las causas del insomnio primario no siempre son posibles
de determinar, ya que a menudo son algunos de nuestros hábitos de vida los que
interfieren con nuestro sueño:
- Los horarios irregulares, como cambios frecuentes de horarios a la hora de irse a dormir o de levantarse.
- Las condiciones físicas inapropiadas del espacio en el que se descansa, como los entornos ruidosos o las temperaturas extremas.
- El consumo habitual de algunas sustancias excitantes del sistema nervioso, como el té, las bebidas con cafeína, la nicotina y el alcohol.
- Los malos hábitos alimenticios, como la ingesta de cenas copiosas o la sensación de hambre al acostarnos.
- El consumo habitual de medicamentos con efectos secundarios.
- Las situaciones estresantes debidas a problemas o preocupaciones, que provocan una elevada activación del organismo.
- El consumo y dependencia de drogas o la abstinencia de las mismas.
Es curioso que, pese a padecer insomnio, la mayoría de
las personas que lo sufren son capaces de realizar las funciones normales de su
día a día aunque su cerebro no se encuentre en plenas condiciones. Esto ocurre
gracias a que nuestro cerebro incrementa los niveles de dopamina cuando pasamos
la noche en vela y es éste neurotransmisor el que se encarga de que podamos
continuar con nuestras actividades pese a no haber descansado. Gracias a la
tecnología, se ha podido verificar este aumento de dopamina en dos áreas
cerebrales, el estriatum, involucrado en la motivación y la recompensa, y el tálamo,
encargado de mantenernos alerta. Sin embargo, esta estrategia cerebral para
compensar la falta de sueño aumentando la dopamina, no soluciona el déficit
cognitivo que produce la privación de sueño, ya que la cantidad de dopamina que
se produce en el cerebro también provoca sentimientos de fatiga y la pérdida de
ciertas habilidades cognitivas.
Es por ello que si padecemos insomnio debemos tomar
cartas en el asunto, comenzando por seguir unas pautas correctas para adquirir
buenos hábitos a la hora de acostarnos y sentirnos así en plenas condiciones
por la mañana. Es lo que se conoce como higiene del sueño:
- Debemos interrumpir el consumo de bebidas estimulantes y nicotina de 4 a 6 horas antes de acostarnos. Es recomendable evitar también el alcohol, ya que aunque inicialmente puede facilitar el sueño, provoca despertares durante la noche.
- Realizar una cena ligera de fácil digestión induce al sueño y es el término medio perfecto entre conductas que producen insomnio, como cenar de manera copiosa e irnos a la cama con hambre.
- Es recomendable establecer una rutina fija en cuanto a horarios de sueño, procurando acostarnos y levantar siempre a la misma hora. Además es beneficioso establecer rutinas de comportamiento antes de ir a dormir, como prepararnos la ropa del día siguiente o tomar un vaso de leche.
- Debemos asegurarnos de minimizar el ruido ambiental dentro de lo posible utilizando tapones si es necesario, mantener la temperatura de la habitación entre 12 y 24 grados y evitar la entrada de luz para no interferir en los ciclos de melatonina.
Actualmente es frecuente la prescripción de fármacos para
tratar el insomnio. Es importante que conozcamos que el tratamiento
farmacológico no constituye una solución adecuada a medio y largo plazo, ya que
los fármacos que inducen al sueño pueden tener efectos residuales adversos para
la concentración y la coordinación hasta varios días después de ingerirlos,
además de provocar un sueño artificial.
Una buena higiene del sueño ayuda a combatir el insomnio
en la mayor parte de los casos, pero si éste persiste debemos consultar con
nuestro médico para evaluar las causas que lo provocan y remitirnos al
profesional adecuado para establecer un diagnóstico y el tratamiento más conveniente
para recuperar nuestro sueño y volver a rendir y sentirnos bien en nuestro día
a día.
“El insomnio es
una lucidez vertiginosa que convertiría el paraíso en un lugar de tortura”. Emil
M. Cioran, escritor y filósofo.
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Creado por: @CM_Cuellar @CM_Furio
Excelente artículo.
ResponderEliminarConozco realmente a más de una persona que padece insomnio, la verdad es algo muy delicado y que se debe tratar.